Corporate Training: nuestro proceso

Cada programa pasa por cuatro fases antes, durante y después de las sesiones de formación. Así nos aseguramos de que el tiempo invertido produce cambios reales.

Las cuatro fases del programa

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Diagnóstico

Todo empieza con una conversación. Nos reunimos con la persona responsable de formación o de recursos humanos y le pedimos tres cosas: los objetivos de negocio que quiere impactar, los perfiles de los participantes y los indicadores que usa actualmente para medir rendimiento.

Después hacemos entre 3 y 6 entrevistas breves (20 minutos cada una) con mandos intermedios y, cuando es posible, con algunos de los futuros participantes. Queremos entender qué funciona bien, qué no y qué han probado antes. Si la empresa tiene encuestas de clima laboral recientes, las revisamos también.

Esta fase dura entre 5 y 10 días laborables. Al final entregamos un documento de diagnóstico de 4 a 6 páginas con hallazgos, recomendaciones y una propuesta de programa.

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Diseño del programa

Con el diagnóstico aprobado, nuestro equipo pedagógico construye el programa. Seleccionamos los contenidos de nuestro catálogo interno (más de 80 módulos disponibles) y los adaptamos al sector y al lenguaje de la empresa. Si hace falta, creamos módulos nuevos desde cero.

Cada sesión tiene una estructura fija: 15 minutos de concepto, 45 minutos de práctica y 30 minutos de reflexión grupal. Esa proporción (un 50 % de tiempo práctico) es la que mejores resultados nos ha dado en evaluaciones post-programa.

El diseño incluye también los materiales: guías del participante, fichas de ejercicios, plantillas de aplicación al puesto de trabajo y, cuando el formato es online, contenido asíncrono complementario (vídeos cortos de 5 a 8 minutos y cuestionarios de autoevaluación).

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Ejecución

Las sesiones las imparte siempre un formador senior con al menos 5 años de experiencia en el tema y en la industria del cliente. Antes de la primera sesión, el formador recibe un briefing completo del diagnóstico para conocer el contexto real del grupo.

Durante el programa, recogemos feedback de los participantes al final de cada sesión con una encuesta de 3 preguntas (satisfacción, utilidad percibida y sugerencia de mejora). Si detectamos que un módulo no conecta con el grupo, lo ajustamos para la siguiente sesión. Esa flexibilidad es una de las razones por las que no usamos contenido enlatado.

En los programas de más de 6 semanas, hacemos una reunión de seguimiento a mitad de camino con el responsable de formación para compartir observaciones y, si es necesario, recalibrar los objetivos.

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Evaluación y seguimiento

Al terminar el programa, entregamos un informe de resultados que incluye: asistencia por sesión, evolución de las puntuaciones de feedback, análisis cualitativo del formador y recomendaciones para los siguientes 6 meses.

Tres meses después del cierre, contactamos con la empresa para revisar si los cambios se han mantenido. Preguntamos por los indicadores que identificamos en el diagnóstico inicial. En el 73 % de los casos, los clientes nos piden una segunda fase o un programa complementario en ese momento.

Un ejemplo real

Una empresa de distribución alimentaria con 280 empleados nos contactó porque sus 14 jefes de almacén tenían dificultades para gestionar equipos de entre 12 y 20 personas. La rotación en los almacenes era del 35 % anual.

Tras el diagnóstico, diseñamos un programa de 8 semanas centrado en tres áreas: comunicación directa con operarios, gestión de turnos conflictivos y técnicas de reconocimiento. Las sesiones se impartieron los miércoles por la mañana, antes del inicio del turno de tarde, para no interferir con la operativa.

Seis meses después, la rotación en los almacenes participantes había bajado al 21 %. Los jefes de almacén reportaron que dedicaban menos tiempo a resolver conflictos entre operarios y más a planificar la carga de trabajo semanal.

Jefe de almacén hablando con su equipo en un almacén moderno

Qué nos diferencia en el proceso

La mayoría de empresas de formación empiezan por el catálogo: te muestran una lista de cursos y tú eliges. Nosotros empezamos por el problema. Si después del diagnóstico concluimos que la formación no es la solución adecuada (por ejemplo, porque el problema real es de estructura organizativa o de herramientas), te lo decimos y no te cobramos el diagnóstico.

Eso nos ha pasado 11 veces en 8 años. En 9 de esos 11 casos, la empresa volvió meses después con un reto diferente donde sí pudimos ayudar.

¿Listo para empezar?

El primer paso es una conversación de 30 minutos sin compromiso. Cuéntanos qué necesitas y te diremos si podemos ayudarte, cuánto tiempo llevaría y una estimación de coste.

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